Día 20/15 de Noviembre

Luis Caroprese

LA FE QUE MUEVE NUESTRA VIDA

Santiago 1:2-3 Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho, porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse.

La Biblia nos dice que cuando los problemas vienen es que Dios está tratando de probar nuestra fe, el versículo nos dice que cuando tenemos problemas debemos ser pacientes. Si queremos aprender a vivir por la fe, debemos regocijarnos en El Señor en todo tiempo.

Sin fe no podemos percibir la gracia de Dios sobre nuestras vidas, Dios nos envuelve con su inmenso amor y misericordia a pesar de nuestros errores, y su amor en nosotros, comienza a manifestarse en cada cosa que emprendamos.

Cuando experimenté en mi vida su gracia y su poder, al ser sanado milagrosamente, comprendí que Dios tiene un plan para mi vida, y para la de cada uno de sus hijos, hemos sido escogidos por Él desde el vientre de nuestra madre, y fuimos predestinados por Dios, eso me hizo comprender que su propósito es mayor que el dolor o la dificultad por la que debamos atravesar, Él nos prometió que estaría con nosotros en todo momento.

Así como el oro es refinado por el fuego, nuestra fe se refina con los retos que surgen de cumplir la misión que el Señor a cada uno ha encomendado. 1 Pedro 1:6-7 “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.

Dios es el Señor de toda la creación, conoce nuestras necesidades y que entornos pueden formar nuestra fe y aumentar nuestro conocimiento de Él. Por lo tanto, siempre crea diferentes situaciones, para que en circunstancias difíciles, podamos descubrir nuestras debilidades y depender más de ÉL.

ORACIÓN: Agrademos al Señor con una fe consolidada, perseverante, continua, porque al final su obra es para nuestro bien. ¡AMEN!