Día 23/18 de Noviembre

Lidia Kreick Salerno

EL EJERCICIO DE LA FE

“En tu palabra he confiado” Salmo 119:4

”He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe” 2 Timoteo 4:7

La debilidad o fortaleza de nuestra fe se encuentra en proporción con la creencia que tenemos en que Dios cumplirá lo que ha dicho. La fe es independiente de sentimientos, impresiones, improbabilidades y apariencias exteriores. Cuando confundimos estas cosas con la fe, dejamos de apoyarnos en la Palabra de Dios, porque la fe no tiene necesidad de ninguna de las cosas anteriormente mencionadas. La fe confía solamente en la Palabra de Dios. Cuando creemos en Su palabra, nuestro corazón encuentra paz.

Dios se complace en el ejercicio de la fe, primero bendiciendo nuestras propias almas, después bendiciendo a la iglesia y también bendiciendo a aquellos que nos rodean. Cuando las pruebas nos visitan, deberíamos decir “Señor, gracias por poner este vaso de prueba en mis manos para que después pueda hacer algo que vos quieras que haga”

Las pruebas son el alimento de la fe. Descansemos en los brazos de nuestro Padre Celestial. El mayor gozo de Su corazón es el hacer bien a todos sus hijos. (Jeremías 29:11)

Pero las pruebas y las dificultades no son los únicos medios por los cuales se ejercita y se aumenta la fe. Por medio de la lectura de la Biblia podemos conocer a Dios, como Él se ha revelado en su palabra.

Con lo que conocemos y sabemos de Dios ¿podemos decir que Él es un ser amoroso? Si tu respuesta es negativa, me atrevo a sugerirte que pidas a Dios que te haga comprender esto, con el fin que puedas admirar su dulzura y bondad y te sea posible hablar de su amor y el placer que Dios encuentra en su corazón haciendo bien a sus hijos.

Cuanto más nos acercamos a este estado en lo profundo de nuestras almas, más dispuestos estamos a descansar en sus brazos satisfechos de la forma como ha obrado con nosotros, y cuando las pruebas lleguen podremos decir “Esperaré para ver el bien que Dios va hacerme por medio de ella, con la certeza de que Él lo hará”

Oramos: para que en las pruebas ejercitemos y fortalezcamos nuestra fe. ¡Amén!