Día 25/20 de Noviembre

Paula Giardina

EL MILAGRO SE PRODUCE EN EL ACCIONAR

“Y Él dijo: Ven, y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús” (Mateo 14:29)

Mientras Jesús despedía a la multitud, luego del milagro de la multiplicación de los panes y los peses, él envía a los discípulos a que regresen al otro lado del lago en la barca, la cual, luego de avanzar unos 4 o 5 kilómetros de la orilla, comienza a ser azotada por una fuerte tormenta. Allí comienza a desarrollarse una escena jamás vista antes. Jesús desde la orilla, comienza a caminar sobre las aguas, pero los discípulos aun habiendo visto el poder de Dios, lo confundieron con un fantasma, hasta que Jesús se identifica con el “Yo Soy” y les dice que no teman.

Pedro, temperamental, pero apasionado por quien era su Maestro, le dice: “Señor si eres Tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas.” Jesús le dice ven y allí comienza el segundo gran milagro de esta historia. Pedro bajó de la barca y puso sus pies en las aguas y comenzó a caminar.

En esta oportunidad quisiera concentrarme hasta aquí en este pasaje

Para que Pedro pudiera caminar sobre las aguas necesitó:

– Conocer la voz de Dios. Solamente aquel que conoce a Dios, que pasa tiempo con el puede identificar su voz.

– Obedeció a su llamado. Jesús lo llamó y él fue. Como dice la Palabra de Dios “la obediencia trae bendición.”

– Accionó su fe. La acción poderosa que surgió como una respuesta a su Maestro, hizo que Pedro rompiera con toda ley natural de gravedad: caminó sobre las aguas.

En la vida nos tocará pasar por muchas tormentas y grandes desafíos; pero si fortalecemos nuestra relación con Dios, si identificamos la voz de Dios en medio de los ruidos de la tormenta, entonces tendremos paz.

Si obedecemos a esa voz y salimos de nuestro lugar de confort, las plantas de nuestros pies tocarán el milagro y lo imposible se hará posible.

Es mi oración que, en la profundidad del conocimiento de Su voz y obediencia a Él, seamos accionados, para que así podamos ver los imposibles hacerse posibles en Él. ¡Amén!