Día 29/24 de Noviembre

Luis Magno

NO TEMAS

Isaías 41:10, dice: No temas, porque yo estoy contigo…

Sin duda Dios quiere que atesoremos esta palabra ya que en la biblia se repite 364 veces más, un “No temas” para cada día.
Nuestro Padre sabe que vivimos acosados por los temores, el temor a la enfermedad, al abandono, a la muerte, al fracaso, en fin, la lista podría ser casi interminable. Todos enfrentamos miedos y temores, pero ¿cuál es la razón?, ¿Porque llega a nuestras vidas?

Por la poca fe, la falta de fe, o la perdida de la misma. Cuando dudamos de lo que Dios ha dicho de nosotros, o de sus promesas, allí es donde nos hacemos presa fácil de las circunstancias adversas, es cuando los problemas nos derriban, cuando los obstáculos nos hacen abandonar el camino y perdemos el enfoque del propósito de Dios para nuestra vida, dejamos de vivir con valentía.

Mateo 14:22, cuenta que en la hora más oscura de la noche los discípulos estaban solos en una barca, vientos y olas azotaban furiosos contra ella. Jesús, en medio de la tormenta caminaba sobre las aguas hacia donde estaban ellos. El temor y el miedo se hicieron presentes, a tal punto que comenzaron a gritar. Lo confundieron con un fantasma, pero Jesús les dijo: Tened ánimo, Yo soy, no temáis, (el miedo nubla nuestra visión). Cuando tenemos fe en medio de los problemas, siempre veremos más grande a Dios que las circunstancias. Esas palabras animaron a Pedro a caminar sobre las aguas, pero ante la fuerza de la tempestad su fe se debilito y comenzó a hundirse y clamó…¡¡Señor sálvame!!… en ese momento Jesús lo tomó con sus manos y le dijo: Hombre de poca fe, ¿Por qué dudaste?, y esa es una clave para no hundirnos en medio de la tormenta. La Fe es lo que habría impedido que Pedro se hundiera, la Fe vence al temor.

Cuando tu barca este siendo sacudida por problemas o malos momentos siempre recuerda que Jesús está con nosotros en medio de la tormenta acrecentando nuestra fe para atravesarla.

Oramos: Señor te pido en el nombre de Jesús que me fortalezcas en la Fe para confiarlo todo en tus manos. ¡Amén!