Día 34/29 de Noviembre

Silvia Müller

LA FE MÁS ALLÁ DE LO QUE ESTÁS VIENDO

Entonces sabrás que yo soy el Señor, los que confían en mí, nunca serán avergonzados Isaías 49:23.

Antes que nada te invito a que leas Isaías 49: 8-22 completo y pienses en las promesas que Dios te dio para tu vida. En este pasaje vemos como Isaías insta al pueblo a no rendirse nunca y seguir confiando en el amor de Dios.

Como iglesia en los años que llevamos (los que son más antiguos lo recordarán) tuvimos varias crisis y en medio de una de ellas nos empiezan a llegar palabras de multiplicación y crecimiento, que no vinieron sólo una vez sino varias y por distintos siervos de Dios. Mientras tanto nos mirábamos entre nosotros y pensábamos: ¿Qué, cómo, cuándo? Los años fueron pasando pero Dios no se olvidó de su promesa, pronto Casa de Dios comenzó a llenarse, estacionar en las calles pasó a ser un problema, ni que hablar de los lugares en el templo. Bendito problema el que hoy tenemos, pero que maravillo es este tiempo, haber permanecido fieles, esperando, y ver cuántos hijos están llegando. Vemos semana tras semana como nuestra casa se llena, tal vez hasta te resulta un poco incómodo muchas veces no encontrar lugar donde sentarte o tener que levantarte. No importa, no mires simplemente el problema, pensá que pronto estaremos en un nuevo lugar, donde todos juntos podremos adorar al Señor, Creo profundamente en este proyecto que como iglesia estamos encarando.

El Señor dice: Las generaciones nacidas en el destierro regresarán y dirán: ¡necesitamos más espacio! Este lugar está lleno de gente. Isaías 49: 20. Sé que los hijos nacidos en Casa de Dios regresarán, yo lo creo y te animo, si estás esperando por un hijo, esposo, padre o cualquier familiar no bajes los brazos, creele a Dios, él es fiel y su palabra se cumple. Ya no tengas dudas, empezá a declarar lo que no es como si fuese. El Dios de la Palabra escrita hace miles de años atrás es el mismo de hoy día. “Lo que para vos, y aunque el mundo entero diga que es imposible, no los es para mi Dios”

Oración: Señor te damos gracias por tu fidelidad y te pedimos que no permitas que nuestra fe flaquee. ¡Amén!