Día 38/3 de Diciembre

Daniela Berón Schmidt

LA FE QUE DERRIBA MI INCREDULIDAD

Muchas veces me canso pensando ¿por qué dudo? ¿Por qué cuestiono situaciones que no entiendo y me afano por cosas humanas? Es allí donde entonces obligo a mi mente a recordar todo lo que Dios hizo en el pasado. Si fue fiel antes ¿por qué va a cambiar hoy?

Mi fe no alcanza sino viene su fuerza sobre mí para sostenerla. La palabra de Dios me enseña en Mateo 6:30… ¿no hará mucho más a vosotros hombres de poca fe?... Si Dios cuida de todo lo que ha creado entonces cuidará también de mí.

1-Dios hará mucho más por mí
Un ejemplo notable lo vemos en la vida de Ester. Una joven judía, huérfana, que siendo extranjera llegó a ser reina de Persia, con el propósito de salvar a Israel. Dios había diseñado un plan mucho más grande del que ella seguramente creía y pensaba de sí misma; pero sin fe nunca podría haber tenido el valor para enfrentar los obstáculos y preservar así al pueblo de Dios.
De esta manera la Biblia nos enseña que debemos mirar nuestra vida con fe, no viendo nuestras limitaciones si no confiando en el plan perfecto que Dios tiene con nosotros.

2-Dios me da fe por encima de mi incredulidad
En Mateo 9:24 nos habla de que un joven fue liberado de oscuridad y opresión por la fe de su padre. Dios me da fe por encima de las cosas que yo pueda dudar. Este hombre creyó, aun luchaba con su inseguridad, para que el milagro ocurriera en su hijo. Lo mismo pasa cuando nuestra fe se pone en acción, aunque humanamente parece imposible Dios lo hace real.

3-Dios es la fuente de mi fe
Soy quien decide caminar por la fe, sostenida en que Dios tiene el control de cada detalle de mi vida y me da su seguridad para avanzar. Él me provee para que nada me falte en el camino por recorrer; su paz, su amor, su perdón, etc.…por eso es que somos completos en Él. Él es nuestra fuente de riqueza espiritual y física por eso mi fe se fortalece en el Dios de mi salvación.

ORAMOS: Padre aunque mi fe parece ser débil en tu palabra me hago fuerte y decido cumplir tu voluntad en esta tierra, aunque las circunstancias me quieran limitar en el nombre de Jesús me levanto para creerte ¡Amén!